Escala tensión entre EE.UU. e Irán tras ataques en el Estrecho de Ormuz

• El incremento de hostilidades elevó el precio del Brent y generó nuevas alertas para el transporte marítimo, la energía y las cadenas de suministro globales.

 

El conflicto entre Estados Unidos e Irán registró una nueva escalada durante el fin de semana del 11 al 13 de julio de 2026, luego de una serie de ataques en el Estrecho de Ormuz y el Golfo Pérsico, una de las rutas energéticas y marítimas más estratégicas del mundo.

 

De acuerdo con reportes internacionales, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC) declaró el cierre del Estrecho de Ormuz “hasta nuevo aviso”, tras ataques registrados contra un portacontenedores con bandera chipriota y contra instalaciones aliadas en la región.

 

En respuesta, el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) habría realizado una nueva ronda de bombardeos contra objetivos militares iraníes, incluyendo instalaciones vinculadas con misiles, drones, capacidades navales, redes de comunicación y puestos de vigilancia costera.

 

La situación generó versiones encontradas sobre el estado real del paso marítimo. Mientras Irán sostiene que el tránsito fue restringido, autoridades estadounidenses afirman que el estrecho permanece abierto. Sin embargo, reportes de seguimiento marítimo señalan una reducción significativa del tráfico durante el fin de semana.

 

El impacto en los mercados fue inmediato. El precio del Brent subió 3.6%, hasta ubicarse en 78.7 dólares por barril, mientras más de 1,000 embarcaciones permanecen en espera frente al estrecho, en medio de negociaciones para definir nuevas condiciones de tránsito.

 

El Estrecho de Ormuz es considerado el cuello de botella energético más importante del mundo, debido a que por esta ruta transita alrededor del 20% del petróleo mundial y una proporción similar del gas natural licuado global.

 

Para el comercio internacional, la escalada representa un riesgo operativo de alto impacto. Aseguradoras, navieras y cargadores podrían enfrentar mayores primas de riesgo, retrasos, desvíos de rutas y presión adicional sobre los costos logísticos.

 

En el caso de México, el impacto podría reflejarse en dos frentes: mayores costos en fletes energéticos y presión sobre precios de combustibles, petroquímicos e insumos importados vinculados a las rutas del Golfo Pérsico.

 

La incertidumbre sobre el estatus del Estrecho de Ormuz mantiene en alerta a los mercados, en un momento en que las cadenas de suministro globales ya enfrentan presiones por congestión portuaria, volatilidad en fletes y tensiones geopolíticas.

 

FUENTE: Staff

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