T-MEC sin renovar: qué cambia, qué permanece y qué negocia México el 20 de julio

El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) inició una nueva etapa de seguimiento tras la revisión conjunta obligatoria celebrada el 1 de julio de 2026, conforme al Artículo 34.7 del acuerdo.

 

Durante el encuentro, el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, confirmó que su gobierno no acordó renovar el tratado en su forma actual, lo que activa un proceso de revisiones anuales hasta su posible expiración el 1 de julio de 2036. México y Canadá, por su parte, reiteraron su respaldo a extender el acuerdo por 16 años adicionales.

 

La decisión no implica la terminación del T-MEC ni modifica de forma inmediata las preferencias arancelarias, reglas de origen o mecanismos de solución de controversias. Sin embargo, abre una etapa de mayor incertidumbre regulatoria, en la que cada revisión anual podría convertirse en un espacio de presión para ajustar sectores estratégicos.

 

Entre los temas de mayor atención se encuentran las reglas de origen automotriz, acero, aluminio, agricultura, seguridad económica y condiciones de competencia regional. Estados Unidos ha planteado la posibilidad de endurecer los requisitos de contenido norteamericano e incluso incorporar mayores umbrales de contenido estadounidense en ciertas cadenas productivas.

 

El sector automotriz será uno de los más observados. En 2025, las exportaciones mexicanas a Estados Unidos alcanzaron 534,900 millones de dólares, mientras que México representó una parte clave de las importaciones estadounidenses de autopartes.

 

La siguiente ronda bilateral entre México y Estados Unidos está programada para la semana del 20 de julio en la Ciudad de México y será la primera negociación posterior a la decisión del 1 de julio. Este encuentro podría definir la agenda de presión y prioridades de Washington para los próximos doce meses.

 

Para las empresas vinculadas al nearshoring y a las cadenas de suministro regionales, el nuevo escenario exige fortalecer la documentación de origen, revisar el cumplimiento de reglas actuales y anticipar posibles cambios antes del cierre del año fiscal.

 

Aunque el T-MEC continúa vigente, la falta de renovación automática transforma su revisión en un proceso permanente de negociación, con implicaciones directas para la planeación de inversiones, la manufactura y la competitividad de América del Norte.

 

FUENTE: Staff

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