Brexit, un largo camino

El acrónimo Brexit significa la salida de la Gran Bretaña (GB) o Reino Unido (RU) de la Unión Europea (UE), valga decir, GB o RU se integra por Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte. Su salida es un duro golpe para el esquema integracionista de Europa, el cual a la vuelta de las décadas logró, entre otras cosas, eliminar los controles aduaneros y migratorios a fin de facilitar el movimiento de personas, capitales y mercancías, integrar una política fiscal, una constitución europea, un órgano legislativo para todos sus miembros, una moneda única y promover la integración de otros países.

 

Las cosas no han sido fáciles para la UE debido a los distintos niveles de desarrollo de los países integrantes. De hecho, la crisis mundial generada por Estados Unidos en 2008 evidenció aún más esas diferencias, junto con las políticas seguramente erróneas de algunos gobiernos para hacer frente a esa crisis, aunado a las políticas y manera de enfrentar la diáspora proveniente de África principalmente, así como de otros países latinoamericanos, de Europa del Este y de Medio Oriente.

 

En fin, pareciera que la reflexión británica puso en la mesa, primero de sus gobernantes y segundo de sus ciudadanos, los beneficios o no, derivados de formar parte de la UE, porque su escepticismo los llevó a no suscribir la Constitución de la Unión Europea y a no someterse a la moneda única. Es decir, las dudas se generaron muchos años atrás, por una parte, para su ingreso tardío a la CEE en 1973 y por otra, para la adopción de diversos compromisos europeos. Todo ello confluyó en una consulta hacia toda la población británica.

 

En 2013, el primer ministro, David Cameron, se comprometió a llevar a cabo un referéndum si en 2015 los conservadores ganaban las elecciones, creyendo que el pueblo votaría por permanecer en la UE. Sin embargo, no contempló que los nacionalistas y aquellos posicionados en la ultraderecha harían una intensa campaña para el retiro de GB. El resultado de la consulta pública motivó su salida del puesto.

El 26 de junio de 2016, los británicos fueron llamados a decidir sobre su permanencia o no en la UE. Los resultados oficiales muestran que la diferencia en votos no fue significativa. Del total de ciudadanos, participaron el 72%; es decir, hubo un 28% de abstencionismo. Los votos a favor del Brexit ascendieron a 17´410,742, lo cual representó el 51.9%. Los votos en contra fueron 16´577,342, esto es, 48.1%. En términos generales, podrían decidir y se trató de una decisión dividida ante la poca diferencia. En HBO está disponible una película-documental sobre los esfuerzos realizados a través de la redes o plataformas electrónicas para manipular la opinión de los británicos con el auxilio de la empresa Cambridge Analytica (CA), la cual aprovechó la información de los usuarios de Facebook. A CA se le atribuye haber bridando servicios para la campaña de Donald Trump en contra de Hillary Clinton e incluso que una funcionaria de dicha empresa haya visitado México para ofertar sus servicios previos a la elección presidencial. Lo cierto es que, a partir de esa fecha, los británicos han tenido un largo camino en su separación de la UE.

Como parte de los efectos económicos del Brexit, se encuentran que GB debería “… pagar 50 mil millones de dólares (sic) [39 mil millones de libras] por compromisos adquiridos como miembro del bloque … [y] se perderían más de 100 mil empleos, … [además el] 44% de las exportaciones británicas van a la UE …”. De ahí la importancia de llegar a un buen acuerdo.

Si bien es cierto que durante estos años se plantearon una diversidad de escenarios con respecto al Brexit, podrían reducirse a sólo dos. Una salida acordada con la UE y otra, una salida sin acuerdo (salida caótica)— cada uno con consecuencias diversas en lo referente a los británicos trabajando y viviendo en la UE, así como europeos en la GB. Lo mismo sucede con el movimiento de mercancías de una a otra parte, ya sea de insumos y materiales, como de mercancías terminadas, además de la prestación de servicios de una y otra parte.

Con base en lo anterior, vale la pena aclarar que la salida de RU de la UE implica dos grandes etapas. La primera en la cual, como parte de las negociaciones entre europeos y británicos, GB asume los compromisos de la salida del bloque europeo, entre ellas el pago económico supra citado, período comprendido de 2016 a principios de 2020, al cual se le denomina Brexit. A partir de la cual se apertura un período de transición de aproximadamente 11 meses: de febrero a diciembre de 2020. La segunda, enmarcada en ese período, donde GB y UE negocian los términos en los cuales regirán en el futuro sus relaciones comerciales y de otro tipo, al tratarse de dos entidades diferentes, es decir, negociaciones postBrexit que deben concluir durante el período de transición, las cuales de algún modo se vieron entorpecidas por la pandemia generada por el covid-19.

Hacia el interior de la GB, el divisionismo mostrado en la consulta se hizo patente en las discusiones entre los conservadores y laboristas, los grandes partidos que agrupan a los miembros del Parlamento y la Cámara de los Comunes. La negociación fue tan ardua y difícil hacia el interior de GB, como al exterior con los funcionarios europeos, la cual en diversos momentos de estos cuatro años se han percibido noticias de una salida de la GB abrupta, sin acuerdo.

En su calidad de primera ministra, Theresa May, junto con algunos ministros de su gabinete, le tocó lidiar durante dos años con las negociaciones para un Brexit con acuerdo. Los resultados de ese trabajo se expresaron en un documento de 585 páginas, el cual requería el aval del Congreso británico y de los 27 miembros de la UE. Entre los aspectos de preocupación al interior de GB, se encontraba el hecho de que la provincia británica de Irlanda del Norte tendría un trato diferente al resto del Reino Unido, lo cual motivó la rebelión de los conservadores e inclusive de los laboristas como Jeremy Corbyn, líder de dicho partido, quien calificó la situación como: “La primera ministra ha estado dos años negociando un mal acuerdo”.

El primer plazo para llegar formalmente al acuerdo de salida de GB de la UE concluía el 29 de marzo de 2019. En este sentido, el texto presentado por May sufrió algunas enmiendas y en lugar de su aprobación, la Cámara de los Comunes se pronunció por solicitar a la UE un aplazamiento de tres meses con vencimiento el 30 de junio. No obstante, los europeos no estaban de acuerdo y propusieron como plazo el 12 de abril (primer aplazamiento), porque había elecciones para renovar el parlamento europeo del 23 al 26 de mayo. Así, aceptar un plazo mayor implicaría que los ciudadanos de GB renunciaran a su derecho votar. De este modo, el 23 de mayo de 2019 fue la fecha de vencimiento para esa prórroga. Las elecciones se llevaron a cabo sin la participación de GB.

Entre tanto, Theresa May, al ver que la propuesta de acuerdo presentada a su Poder Legislativo no avanzaba, manejó incluso la idea de una nueva consulta pública para el 21 de mayo de 2019, lo cual tampoco procedió. Así, con la voz quebrada, May renunció el 24 de mayo y anunció su salida para el 7 de junio. Frente a esta situación, la UE se pronunció por no renegociar el acuerdo. Sin embargo, era claro que el sucesor tendría como tarea principal una nueva negociación. En este caso, el sucesor fue Boris Johnson, quien había sido canciller del Reino Unido, fue elegido el 23 de julio de 2019 por el 66.4% de los militantes del partido conservador.

La posición de Johnson fue en el sentido de salir de la UE con o sin acuerdo (Brexit caótico). Con la presencia de este nuevo funcionario, el plazo para la salida se fijó para el 31 de octubre (segundo aplazamiento) con la preferencia expresada por la reina Isabel II de concretar una salida con acuerdo. Al respecto, los negociadores días antes del vencimiento del plazo llegaron a un acuerdo, razón por la cual GB solicitó una nueva prórroga (tercer aplazamiento) con vencimiento el 31 de enero de 2020 para efecto de que su Poder Legislativo aprobara el texto.

Con 330 votos a favor, 231 votos en contra, la Cámara de los Comunes aprobó el 9 de enero de 2020 el Proyecto de Acuerdo de Salida. En ese mismo sentido, la Cámara de los Lores hizo lo propio el 22 de enero con la solicitud de cuatro enmiendas. El Acuerdo de Salida prevé entre sus compromisos que GB deberá pagar alrededor de 30 mil millones de libras esterlinas por concepto de obligaciones a la UE, garantizar los derechos de los ciudadanos europeos residentes en la isla e instalar una frontera aduanal en el Mar de Irlanda. Por su parte, el 29 de enero el Parlamento europeo aprobó el acuerdo de salida con 621 votos a favor y 49 en contra, con lo cual se terminaron 47 años de la membresía de GB en la UE. Con esta aprobación se concluyó la primera etapa antes señalada.

La salida definitiva se realizará vencido el período de transición, el cual concluirá el 31 de diciembre de 2020, tiempo durante el cual ambas partes buscarán negociar los términos de su futura relación. Si no llegaran a un acuerdo, su relación se sujetará a las reglas, normas y acuerdos de la Organización Mundial del Comercio (OMC). 

Como un breve repaso de la formación de la CEE, recordemos que inició actividades en 1957 con seis miembros: Alemania Occidental, Bélgica, Francia, Holanda, Italia y Luxemburgo. En 1973 se integraron Dinamarca, Irlanda y Reino Unido. En 1981 se agregó Grecia. En 1986 España y Portugal. En 1995 se integraron Austria, Finlandia y Suecia, además, se transformaron en la UE con 15 miembros. En 2004 se adhirieron diez países: Chipre, Eslovenia, Eslovaquia, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Malta, Polonia y República Checa. En 2007, Bulgaria y Rumania. En 2013, Croacia, con lo cual ya sumaban 28 miembros. Ahora, en 2020 con la salida GB son 27.

Para no variar, las negociaciones postBrexit entre RU y UE no han sido fáciles, al extremo de que al menos hasta el 9 de octubre de 2020 todavía no tienen un acuerdo. Sin embargo, los líderes británicos y europeos acordaron intensificar las negociaciones, razón por la cual se esperan noticias relevantes en el último trimestre del año. El cierre de las negociaciones se dará, a más tardar, en noviembre de 2020 para dar oportunidad a las discusiones y aprobación del acuerdo por parte de las dos cámaras integrantes del Congreso británico, seguida de la correspondiente al Parlamento Europeo. De no lograrse este calendario, probablemente se repita el escenario vivido en las negociaciones del Brexit, donde se registraron tres aplazamientos, es decir, la moneda está en el aire.

Los principales socios comerciales de GB, integrantes de la UE, por volumen de comercio son: Alemania, Holanda, Francia, España, Bélgica e Italia, los cuales también figuran entre los 10 socios principales tomando en cuenta las relaciones comerciales de GB con todo el mundo. De ahí la importancia de llegar a un acuerdo antes de concluir 2020. Aun cuando Suiza es uno de sus 10 principales socios, recordemos que no forma parte de la UE y está integrado en la Asociación Europea de Libre Comercio (AELC), en inglés European Free Trade Association (EFTA), formada por Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza.  

Ahora como entidad independiente, desde 2019 GB tiene entre sus proyectos evaluar la adhesión al Tratado Integral y Progresista de la Alianza Transpacífica (TIPAT), cuyo nombre en inglés es Comprehensive and Progressive Agreement for Trans-Pacific Partnership (CPTPP). Para tal efecto, realizó una consulta pública, la cual cerró el 18 de julio de 2019. El resultado de las consultas se difundió a través de diversos documentos, uno de ellos fue una publicación de 76 páginas, en la cual se informa la recepción de 145,905 respuestas, cuyos resultados serán tomados en cuenta para la elaboración de la política comercial de GB. Como pasos a seguir, se considera relevante trabajar con expertos y practicantes sobre dicha política, así como la formación de un Grupo Consultivo Estratégico sobre Comercio integrado por la sociedad civil, hombres de negocios, trabajadores, consumidores y académicos, el cual inició sus trabajos el 6 de junio.  

En el marco de las relaciones bilaterales, GB planteó la celebración de acuerdos o tratados comerciales con la UE, Japón, Australia y Nueva Zelanda, para lo cual, realizó sendas consultas públicas, las cuales cerraron el 2 de marzo, 13 de mayo, para los dos primeros y 17 de junio para los últimos dos, todas de 2019. De dichas consultas se recibieron 601,121 respuestas, ya sea por correo, cartas y respuestas en línea. Entre los temas consultados fueron: i) tarifas, ii) reglas de origen, iii) procedimientos aduaneros, iv) servicios, v) comercio electrónico, vi) normas sobre productos, regulación y certificación, vii) medidas sanitarias y fitosanitarias, viii) competencia, ix) compras de gobierno, x) propiedad intelectual, xi) inversión, xii) trabajo (laboral) y medio ambiente; xiii) remedios comerciales y solución de controversias; xiv) políticas sobre pequeñas y medianas empresas, y xv) otros.

Las encuestas en comento sirvieron para que GB siguiera los mismos pasos descritos en el párrafo anterior para el CPTPP. Adicionalmente, la lógica de RU con respecto a los países con los cuales sostendrá negociaciones es mantener los mismos compromisos y obligaciones que la UE tiene con dichos países; de no lograrse la suscripción de los acuerdos comerciales bilaterales, el pensamiento de GB es sujetarse a los acuerdos y reglas establecidas en la OMC.

Los países con los cuales ya cerró las negociaciones conducentes a un acuerdo comercial bilateral y los cuales entrarán en vigor a partir del 1 de enero de 2021 son, por orden de importancia económica con cifras al cierre de 2019, los siguientes: Suiza, $38,579 millones de libras esterlinas (mle), Unión Aduanera de Sudáfrica y Mozambique $12,121 mle, Corea del Sur $11,659 mle, todos los demás con cifras menores a las $10,000 mle son, inter alia: Comunidad Andina, Caricom, América Central, Chile, Georgia, Israel, Jordania, Líbano, Liechtenstein, Marruecos y Tunez. 

Además, el 11 de septiembre concluyeron las negociaciones con Japón para la firma de un acuerdo comercial denominado UK-Japan Comprehensive Economic Partnership Agreement, país con el cual tienen un comercio a 2019 de 15,200 mle y sienta las bases para la eventual adhesión de GB al CPTPP. 

Los países y entidades con los cuales GB todavía no termina las negociaciones conducentes a un acuerdo comercial bilateral son: Albania, Argelia, Bosnia y Herzegovina, Camerún (África Central), Canadá, Costa de Marfil, Comunidades de África del Este, Egipto, Ghana, México, Moldova, Montenegro, Macedonia, Serbia, Singapur, Turquía, Ucrania y Vietnam.

Finalmente, México no forma de los 10 principales socios comerciales de GB, inclusive considerando únicamente países distintos de la UE, entre los cuales se ubican, por volumen de comercio: Estados Unidos, China, Suiza, Japón, Noruega, India, Hong Kong, Canadá, Emiratos Árabes y Turquía. Vale la pena en este sentido comentar que los principales productos importados por GB son automóviles, medicinas y productos farmacéuticos, petróleo, generadores mecánicos de energía y prendas de vestir. De ahí que en la negociación entre el RU y México se pudiera abrir una ventana de oportunidad, si el gobierno de México y la industria nacional se ponen de acuerdo en activar esas exportaciones.

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