El derecho ultraterrestre: Necesario para evitar una colonización en la Luna y otros cuerpos celestes

Como es de todos nosotros sabido, en este siglo vuelven a estar en boga las exploraciones al espacio exterior, mientras que en el siglo pasado las mismas estuvieron protagonizadas por las potencias mundiales de la época, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y Estados Unidos, siendo este último el ganador por así decirlo de las misiones enviadas al espacio, las cuales se materializaron con la llegada del hombre a la Luna con la misión Apolo XI en aquel año de 1969, siendo el primer país en el mundo en plantar su bandera en suelo lunar.

 

Ahora, ¿qué es lo que ha atraído a la humanidad del espacio exterior? O mejor dicho del espacio ultraterrestre, que es el que va más allá del planeta Tierra. Desde tiempos inmemoriales ha existido mucha fascinación respecto a qué habrá más allá del cielo y de lo que los ojos puedan ver. Es así como los navegantes guiaban sus rutas a través de las estrellas, las cuales también fueron fuente de inspiración para el nacimiento de leyendas mitológicas tales como Orión, una de las constelaciones más famosas, así como el nacimiento de diversos poemas, versos y hasta canciones románticas.

 

Por supuesto eso incentivó la imaginación humana para que los viajes espaciales dejaran de ser una mera fantasía para convertirse en una realidad; y aquí quiero hacer un breve énfasis, ya que ingenieros y militares de la Edad Media hicieron diseños de cohetes, así es, por increíble que parezca, cohetes. En la imagen anexa podremos ver una de las referencias más antiguas de estos vehículos que han llevado a la Humanidad al espacio ultraterrestre, el cual se descubrió en el año de 1961 en la biblioteca de Sibiu en Rumania, a saber, el antiguo manuscrito de Conrad Haas, quien fuera un ingeniero militar que trabajó para el reino de Hungría y el Principado de Transilvania, teorizándose así sobre el futuro funcionamiento de los cohetes.



Fuente: Archivo Nacional, Sibiu.

 

Con el pasar de los años, y como lo comentamos con antelación, la exploración en el espacio ultraterrestre, en concreto la Luna, para iniciar se hizo realidad marcando un parteaguas en la historia de la humanidad, pero existe el temor fundado de que se repitiera el fenómeno de la colonización, la Asamblea General de las Naciones Unidas en su Resolución 1721 (XVI) del 20 de diciembre de 1961 estableció lo siguiente:

 

  1. a) El espacio ultraterrestre solamente podrá explotarse y explorarse con fines pacíficos y en beneficio de la humanidad.

 

  1. b) Todos los Estados pueden ejercer ese derecho y también en relación con planetas y otros cuerpos celestes, los cuales no son susceptibles de apropiación nacional. Esto es muy importante máxime cuando el hecho de plantar una bandera en el suelo de la Luna o de cualquier otro cuerpo celeste dice mucho, ya lo hicieron Estados Unidos primero y ahora recientemente en diciembre de 2020 China.

 

  1. c) Sentó las bases para afirmar el principio de responsabilidad del Estado de lanzamiento por los daños causados a terceros y también el principio de cooperación y asistencia mutua y la jurisdicción del Estado de registro sobre los objetos lanzados.

 

  1. d) Se estableció la imperiosa necesidad de empezar a regular el espacio ultraterrestre en razón de las misiones y lanzamientos efectuados por la citada Unión Soviética y Estados Unidos, los cuales dieron paso al nacimientode la Comisión para el uso pacífico del espacio ultraterrestre, creada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 12 de diciembre de 1959 en su resolución 1472 (XIV).

 

Con base en lo anteriormente señalado, vemos que el Derecho no pasa desapercibido como ha quedado demostrado en la Historia, respecto de los cambios tecnológicos y su impacto en la vida diaria y es así que surge una nueva disciplina que es el Derecho Ultraterrestre, definido como el conjunto de normas jurídicas de Derecho Público, encaminadas a regular el fomento de la exploración del espacio ultraterrestre así como todas las actividades necesarias para conocerlo y explotarlo en beneficio común de la Humanidad. Esta definición, acuñada por un servidor, tiene mucho que ver con la naturaleza jurídica del citado espacio ultraterrestre que es Patrimonio Común de la Humanidad, pero antes de preguntarnos por qué, quiero citar a un pionero en el estudio de esta rama del Derecho que es el abogado argentino Manuel Augusto Ferrer, quien afirmaba que “El desarrollo del derecho del espacio ultraterrestre se da en respuesta al ánimo tanto proteccionista como pacifista de los Estados. Luego de las guerras mundiales se encontró la necesidad de una reglamentación que estableciera los parámetros de actuaciones en el espacio ultraterrestre con la finalidad de conservar de la paz lograda. De ahí que los principios establecidos como pilares sean el uso pacífico, la no apropiación y la cooperación”, surgiendo de ahí su definición del Derecho Ultraterrestre como “la rama de la ciencia jurídica que estudia los principios y las normas públicas o privadas, nacionales e internacionales relativas a la navegación del espacio superior y las relaciones consiguientes así́ como el régimen jurídico de dicho espacio superior y de los cuerpos celestes”.

 

Ahora sí, para responder la interrogante de ¿por qué es Patrimonio Común de la Humanidad? Primero quiero tratar la delimitación del espacio ultraterrestre y la Soberanía de los Estados. Por un lado, tenemos al espacio aéreo que rige la Soberanía de los Estados subyacentes, tal y como lo contempla y establece el Convenio sobre Aviación Civil Internacional (Convenio de Chicago) y por otro lado tenemos al espacio ultraterrestre, el cual goza de un Principio de la Libertad, pero sin una respuesta concreta, ya que la Comisión para la utilización pacífica del espacio ultraterrestre ha discutido dos criterios de delimitación:

 

  1. a) El enfoque zonal: Que debe fijarse un techo a una altura determinada, ya sea por acuerdo o atendiendo a criterios científicos (el límite de la atmósfera o de la fuerza de gravedad).

 

  1. b) El enfoque funcional: En función de la naturaleza de las actividades.

 

Me recuerda mucho a la libertad de los mares por siglos discutida, dando paso a los Principios Mare Clausum y Mare Liberum, imperando el primero, legado del neerlandés Hugo Grocio que sentó las bases para la delimitación marítima, dando mayor certidumbre jurídica a los Estados ribereños y en situación geográfica desventajosa así como a los sujetos de la navegación, tal y como se contempla en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), entre otros ordenamientos jurídicos, sin embargo en el espacio ultraterrestre aún no queda del todo claro su delimitación aunado a que hay países que se oponen a ella como lo son Estados Unidos, China, Rusia, Inglaterra, Japón, Italia y Países Bajos, sin embargo no debemos pasar desapercibido al Tratado sobre los Principios que deben regir las actividades de los Estados en la exploración y utilización del Espacio Ultraterrestre, incluso la Luna y otros cuerpos celestes, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 10 de Mayo de 1968 que entre otras cosas dispone la no apropiación de la Luna y demás cuerpos celestres, su libertad de exploración y utilización, el derecho de visita a los mismos, la cooperación y asistencia mutua y la no militarización del espacio ultraterrestre, lo cual no prohíbe que en las misiones al espacio ultraterrestre en lo general y cuerpos celestes en lo particular, exista el apoyo de la milicia a pesar de que intervengan entes civiles de naturaleza privada o pública, de uno o varios países.

 

Y lo atractivo de la exploración tanto del espacio ultraterrestre como de los cuerpos celestes si es que pensamos que nada más se está buscando si hay vida en los mismos o son habitables estamos en un error, pues se conoce un negocio muy redituable que es la minería espacial lo cual si nos ponemos a analizar detalladamente, puede que se repita la Historia de la colonización que a final de cuentas ¿qué fue lo que pasó después del 12 de octubre de 1492? Los europeos comenzaron el comercio global de mercancías, lamentablemente también de esclavos que hoy se le conoce como trata de personas y es un crimen de lesa Humanidad, de conformidad con el Estatuto de Roma así como la explotación de minerales de América y África principalmente, tendiendo como beneficiarios a las metrópolis europeas para satisfacer sus necesidades de oro y plata principalmente y, por supuesto, también de piedras preciosas pero ¿acaso esto tiene que ver con el espacio ultraterrestre? Claro que sí, y para ilustrar mejor mi dicho me permito compartirles unos datos:

 

  • Los asteroides cercanos a la Tierra son ya candidatos para las primeras incursiones mineras fuera de nuestro planeta y ya existen iniciativas a escala internacional que abordan esas futuras actividades de una manera seria y rigurosa.

 

  • Existen aproximadamente 9,000 asteroides considerados próximos a la Tierra que contienen recursos de gran valor económico como oro y platino que son metales preciadísimos en nuestro planeta, de los que se podrían extraer más materias primas que las obtenidas en minas terrestres en toda la Historia, pues se cree que algunos asteroides contienen hierro, níquel o cobalto en cantidades suficientes para cubrir las necesidades de la Tierra durante 3,000 años consecutivos que por supuesto no es poca cosa si recordamos que el Imperio Romano duró mil años, multipliquemos por tres ese periodo.

 

  • Teniendo en cuenta que son unos 12,000 los asteroides que cada año pasan cerca de la Tierra, desde grandes rocas hasta piezas de varios kilómetros de diámetro y que en un 10% de ellos sería más fácil aterrizar que en la Luna, la fiebre por la exploración de estos cuerpos celestes está servida y la carrera por explotar comercialmente las riquezas del espacio no ha hecho nada más que empezar.

 

  • Cien mil millones de dólares por cada habitante de la Tierra, éste es el valor que la NASA calcula que tienen todos los minerales almacenados en los asteroides del cinturón principal de nuestro Sistema Solar, entre Marte y Júpiter. Estos cuerpos celestes son los restos de la formación de los planetas y los satélites alrededor del Sol y son los candidatos perfectos de los que obtener minerales muy valiosos para la Tierra, más escasos y difíciles de conseguir en nuestro planeta.

 

  • Hasta ahora, los asteroides eran meras minas de información para que los científicos entendieran el origen del Sistema Solar. También se han observado con el objetivo de calcular el riesgo que tienen algunos de colisionar con la Tierra. De hecho, la NASA y la agencia espacial europea (ESA) tienen programas específicos dedicados al seguimiento de los asteroides y llevan tiempo estudiando proyectos con la finalidad de desviarlos de su camino, en caso de presentar riesgo de impacto con la Tierra.

 

¿Y la Luna dónde queda? La respuesta es sencilla, claro que se sigue explorando y su mayor atractivo es contar con más de 1,600 millones de toneladas de agua depositada en sus polos en forma de hielo y una enorme cantidad de tierras raras bajo su superficie, los análisis de las rocas que se trajeron de vuelta a la Tierra por las misiones Apolo indicaron que la Luna es rica, además de en tierras raras, en un grupo de 17 elementos, minerales y metales, como el escandio, itrio, lantano y cerio, entre otros, materias primas escasas en nuestro planeta, pero cada vez son más demandadas por su uso en la fabricación de tecnologías energéticas eficientes y en la electrónica.

 

Como pequeño breviario histórico-cultural y en relación con este punto, quiero compartir una declaración aduanera de la misión de la tripulación del Apolo XI respecto de las muestras de rocas y polvo lunares a la Tierra, llegando a territorio aduanero estadounidense, a través de la Aduana de Honolulú en Hawái:



Aunado a lo anterior, contiene suficientes recursos propios como para que comience a ser interesante su exploración con fines mineros ya que la extracción de materiales, como el aluminio o el titanio, se haría ya no con el fin de transportarlos a la Tierra, sino para construir estaciones espaciales y satélites en órbita. También sería sencilla la extracción del silicio, necesario para los paneles solares. De realizarse, la minería lunar podría convertirse fácilmente en el trampolín necesario para explorar el Sistema Solar.

 

Como podemos ver las riquezas de lo poquísimo que hemos explorado del espacio ultraterrestre, que es inmenso, son incalculables; ahora los retos que tenemos como Humanidad son los siguientes:

 

1.- Garantizar la paz mundial puesto que siempre donde hay riquezas empiezan las fricciones y los enfrentamientos y lo hemos visto a lo largo de la Historia con recursos como los metales preciosos, las piedras preciosas, el petróleo y ahora hasta el agua, por increíble que parezca.

 

2.- En relación con el punto inmediato anterior, no dudo que cuando sean muy comunes las exploraciones y extracciones de recursos en el espacio ultraterrestre haya piratería en el sentido de apresar naves espaciales para despojarlas de los recursos que extrajeron, luego entonces ¿qué sucederá? ¿habrá una policía intergaláctica o unas fuerzas armadas especializadas en el rubro del espacio ultraterrestre? No suena descabellada esta pregunta si tomamos en cuenta dos cosas:

 

  • Al Océano Atlántico cuando se le llamaba Mare Tenebrosum se pensaba que no había nada más allá, que la Tierra era plana y que en donde los ojos ya no alcanzaban la vista, imperaban tormentas y bestias marinas que devoraban los barcos, si es que éstos antes no caían a un vacío infinito, pero al descubrir que no era así, embarcaciones que partían desde Europa a América, regresaban al Viejo Continente cargadas de las riquezas extraídas del Nuevo Mundo las cuales a veces eran saqueadas por piratas lo cual orilló a España, por ejemplo, a que sus galeones fueran escoltados por la Marina Armada.

 

  • En el año 2017, el presidente de los Estados Unidos Donald J. Trump firmó un decreto por medio del cual se creó la Fuerza Espacial, como una ramificación más de las fuerzas armadas de aquél país junto con el ejército terrestre, la marina de guerra y la fuerza aérea, misma que será gestionada por El Pentágono previa aprobación del Congreso, que de acuerdo con la revista Defense One, especializada en temas de seguridad y milicia, se trata de un nuevo comando combatiente espacial, una nueva agencia conjunta para comprar satélites militares y una nueva comunidad de guerra que atraiga operadores espaciales de todas las unidades de servicio.

 

3.- Hay que tener presente que el hecho de que el espacio ultraterrestre se está explorando y legalmente todos los Estados tienen oportunidad de hacerlo, esto no significa que sea res nullius, sino res communis humanitate pero hay un inconveniente y es que esto no se ha definido previamente en el Tratado sobre los Principios que deben regir las actividades de los Estados en la exploración y utilización del Espacio Ultraterrestre, incluso la Luna y otros cuerpos celestes, generando confusión e incertidumbre jurídica.

 

4.- En razón con lo anterior, el beneficio de la comunidad se tendría que ver bajo dos perspectivas:

 

  • Que las actividades que se desarrollen en el espacio ultraterrestre no atenten contra los intereses de toda la Humanidad y que traiga cualquier beneficio por mínimo que sea a toda la colectividad.

 

  • Que todas las actividades no reporten ningún perjuicio a la colectividad en el momento actual ni aún para el futuro, ya que no se puede analizar desde una óptica del momento, sino con una visión global y para el futuro.

 

5.- Si es Patrimonio Común de la Humanidad el espacio ultraterrestre, por qué los países que sí tienen los recursos para explorarlo y explotarlo no destinan parte de sus ganancias a erradicar la pobreza, el hambre y otros males terribles que han aquejado a la raza humana desde su existencia si está comprobada la enorme riqueza que del mismo se desprende y no nada más hablando del aspecto económico sino también hablando de cuestiones de educación, alimentarias, derecho a un medio ambiente sano, limpio, acceso al agua potable, investigaciones científicas para erradicar enfermedades como el cáncer o el SIDA por ejemplo, es aquí donde los países y los organismos internacionales deben hacer sinergia sin protagonismos ni discriminación si en verdad se desea un mundo mejor, deseo que hemos externado en textos, eventos masivos como conciertos, etcétera.

 

Quiero concluir el presente con dos frases, la primera pronunciada por Jean-Jacques Rousseau: “El hombre es bueno por naturaleza y que es la sociedad la que lo corrompe” y la segunda pronunciada por Maquiavelo (Niccolò di Bernardo dei Machiavelli): “El Hombre es malo por naturaleza a menos que le precisen ser bueno”, ¿qué destino le daremos a la exploración del espacio ultraterrestre?, ¿cómo escribirá la Humanidad un nuevo capítulo en su Historia en razón de la exploración y explotación del espacio ultraterrestre? Y, ¿qué papel decisivo tendrá el Derecho Ultraterrestre en las relaciones entre personas y Estados? ¿a dónde queremos llegar?

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