
Relaciones comerciales entre México y Australia, importancia y trascendencia
En el presente artículo se tendrá la oportunidad de examinar la importancia de las relaciones comerciales que existen, entre México y Australia, relaciones que en
¿Cuántas veces no hemos escuchado que el Comercio Internacional es una palanca para el de las Naciones? Y que éste es necesario para satisfacer demandas internas que no son satisfechas por los países, bueno pues eso tiene algo de verdad, no nos cabe la menor duda que no todos los países son 100% autosuficientes, sin embargo, sí debemos tener cuidado con nuestra balanza comercial para no ser tan dependientes de las importaciones.
Por ejemplo, México es el mayor exportador de América Latina, superando por mucho al resto de la región y para que nos demos una idea, pongámoslo así, del 100% de las exportaciones que salen de dicha área geográfica 51% son de México y el 49% restante, son de nuestros demás países hermanos latinoamericanos, como podemos ver, México es un titán exportador, pero también está la desazón de que importa más de lo que exporta y para un país que ya sabe maquilar y fabricar bienes de consumo y bienes de capital no está nada bien, necesitamos empezar a producir nuestra propia tecnología.
Por otra parte, efectivamente el Comercio Internacional nace como un elemento para apoyar el desarrollo de las Naciones y Japón es un claro ejemplo de ello. Un país que aprendió su lección al terminar la Segunda Guerra Mundial, el mayor conflicto bélico en la historia de la humanidad y quien fue (me atrevo a decir) uno de los mayores perdedores de la misma, pues su economía y su población vaya que estaban muy diezmados; sin embargo, eso no fue obstáculo para no salir adelante y buscar una nueva forma de desarrollo y de gobierno, empezando porque aprendieron de la tecnología e ingenieros estadounidenses para empezar a hacerlo por ellos mismos y, para 1960, nace el llamado “Milagro Económico Japonés”, que sentó las bases de la potencia mundial que hoy es el país del sol naciente y esto fue también concientizando y educando a la población al hacerles entender que no cuentan con un suelo fértil para la agricultura y peor aún, sus espacios marinos no son nada ricos a comparación de otros países como el nuestro, en donde dichosamente podemos presumir que tenemos y aún nos sobra para satisfacer necesidades alimentarias internas y para otras poblaciones incluso superiores a la mexicana, pero tenemos desaprovechados nuestros mares, que ya quisieran y lo digo con todo respeto los japoneses, en este ejemplo hipotético que estoy dando.
Ahora bien, Japón supo que tenía qué satisfacer una necesidad mundial ¿cuál? Muy sencillo: LA TECNOLOGÍA. Y es en donde empezaron a invertir y por varias décadas, los bienes y servicios alusivos a la referida tecnología, estaban hechos en Japón, así como casi todo hoy dice “Made in China” y es que de poco o de nada le hubiera servido a Japón el producir tecnología propia, sino la hubiese exportado, pasando de ser un país devastado por la Segunda Guerra Mundial a una potencia económica y que incluso sus decisiones tienen gran peso político. Es así como surge un Tratado Internacional de suma importancia y que poco se estudia, al grado de desconocerse y me refiero a la CARTA DE DERECHOS Y DEBERES ECONÓMICOS DE LOS ESTADOS, dicho sea de paso, digna aportación mexicana al Derecho Internacional, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 12 de Diciembre de 1974, a través de la Resolución número 3281 (XXIX), en cuyo Preámbulo señala lo siguiente:
“LA ASAMBLEA GENERAL,
Reafirmando los propósitos fundamentales de las Naciones Unidas, especialmente el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, el fomento de las relaciones de amistad entre las naciones y la realización de la cooperación internacional en la solución de problemas internacionales de carácter económico y social,
Afirmando la necesidad de fortalecer la cooperación internacional en esos campos,
Reiterando asimismo la necesidad de consolidar la cooperación internacional para el desarrollo,
Declarando que un objetivo fundamental de la presente Carta es promover el establecimiento del nuevo orden económico internacional, basado en la equidad, la igualdad soberana, la interdependencia, el interés común y la cooperación entre todos los Estados, sin distinción de sistemas económicos y sociales,
Deseando contribuir a la creación de condiciones favorables para:
Consciente de la necesidad de establecer y mantener un orden económico y social que sea justo y equitativo mediante:
Decidida a promover la seguridad económica colectiva para el desarrollo, en particular de los países en desarrollo, con estricto respeto de la igualdad soberana de cada Estado y mediante la cooperación de toda la comunidad internacional,
Estimando que una auténtica cooperación entre los Estados, basada en el examen en común de los problemas económicos internacionales y en la acción conjunta respecto de los mismos, es esencial para cumplir el deseo de toda la comunidad internacional de lograr un desarrollo justo y racional a nivel mundial,
Subrayando la importancia de asegurar condiciones apropiadas para el ejercicio de relaciones económicas normales entre todos los Estados, independientemente de las diferencias de sistemas sociales y económicos, así como para el pleno respeto de los derechos de todos los pueblos, y la de robustecer los instrumentos de cooperación económica internacional como medios para consolidar la paz en beneficio de todos,
Convencida de la necesidad de desarrollar un sistema de relaciones económicas internacionales sobre la base de la igualdad soberana, el beneficio mutuo y equitativo y la estrecha interrelación de los intereses de todos los Estados,
Reiterando que a cada país incumbe principalmente la responsabilidad de su propio desarrollo, pero que una cooperación internacional concomitante y efectiva es un factor esencial para el logro cabal de sus propios objetivos de desarrollo,
Firmemente convencida de la urgente necesidad de elaborar un sistema de relaciones económicas internacionales sustancialmente mejorado,
Adopta solemnemente la presente Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados.” (Énfasis añadido).
Como se desprende de la lectura hecha al texto supratranscrito, en resumen debe existir una cooperación internacional para lograr una coexistencia pacífica internacional, reducir la brecha de desigualdad entre los países desarrollados y los países en desarrollo y respetando siempre la Soberanía de los Estados, como garantes de un sano desarrollo socioeconómico de todos, apoyándonos en el Comercio Internacional, tal y como lo establecen los Artículos 4 y 14 de esta misma Carta y que a la letra dicen:
“ARTÍCULO 4
Todo Estado tiene el derecho de practicar el comercio internacional y otras formas de cooperación económica independientemente de cualesquiera diferencias de sistemas políticos, económicos y sociales. Ningún Estado será objeto de discriminación de naturaleza alguna basada únicamente en tales diferencias. En el ejercicio del comercio internacional y de otras formas de cooperación económica, todo Estado puede libremente elegir las formas de organización de sus relaciones económicas exteriores y celebrar acuerdos bilaterales y multilaterales que sean compatibles con sus obligaciones internacionales y con las necesidades de la cooperación económica internacional.” (Énfasis añadido).
“ARTÍCULO 14
Todo Estado tiene el deber de cooperar para promover una expansión y liberalización sostenidas y crecientes del COMERCIO MUNDIAL Y UN MEJORAMIENTO DEL BIENESTAR Y EL NIVEL DE VIDA DE TODOS LOS PUEBLOS, EN PARTICULAR LOS DE LOS PAÍSES EN DESARROLLO. En consecuencia, todos los Estados deben cooperar con el objeto, ínter alia, de eliminar progresivamente los obstáculos que se oponen al comercio y a mejorar el marco internacional en el que se desarrolla el comercio mundial; para estos fines, se harán esfuerzos coordinados con objeto de resolver de manera equitativa los problemas comerciales de todos los países, teniendo en cuenta los problemas comerciales específicos de los países en desarrollo. A este respecto, los Estados adoptarán medidas encaminadas a lograr beneficios adicionales para el comercio internacional de los países en desarrollo ,de modo de obtener para éstos un aumento substancial de sus ingresos en divisas, la diversificación de sus exportaciones, la aceleración de la tasa de crecimiento de su comercio, teniendo en cuenta sus necesidades en materia de desarrollo, un aumento de las posibilidades de esos países de participar en la expansión del comercio mundial y un equilibrio más favorable a los países en desarrollo en la distribución de las ventajas resultantes de esa expansión mediante, en la mayor medida posible, un mejoramiento substancial de las condiciones de acceso a los productos de interés para los países en desarrollo y, cuando sea apropiado, mediante medidas tendientes a lograr precios estables, equitativos y remunerativos para los productores primarios.” (Énfasis añadido).
Luego entonces, si el Comercio Internacional se entiende como una herramienta que pueden aprovechar todos los Estados en pro de su desarrollo y la elevación del nivel de vida de sus Pueblos ¿por qué hemos visto consecuencias contrarias a lo que se nos ha dicho?, para contestar esta pregunta primero hay que aclarar la diferencia entre Comercio Internacional y Comercio Exterior, que se piensa son sinónimos, pero esto no es así, hay una diferencia medular y es que el COMERCIO INTERNACIONAL es el libre intercambio de bienes, servicios y flujos de capital a nivel mundial, a nivel global, sin distinción alguna entre las balanzas comerciales de los países o de los bloques económicos, como lo son el MERCOSUR y la Unión Europea, por ejemplo, mientras que el COMERCIO EXTERIOR, es el libre intercambio de bienes, servicios y flujos de capital entre países y/o entre éstos y bloques de integración, es por ello que a manera de ejemplo puedo citar que México tiene Tratados de Libre Comercio bilaterales con Japón, Chile o Panamá, multilaterales como el T-MEC y el TIPAT y con bloques de integración como lo es con la Unión Europea y dos Acuerdos Comerciales con el MERCOSUR y aquí sí hay una distinción referente con la balanza comercial, es decir, el volumen de importaciones y de exportaciones de los Estados Parte, en esos Tratados Internacionales en Materia Comercial, la cuestión es que probablemente no supimos negociar y no estábamos preparados para el juego del libre comercio y, por ello, en parte el TLCAN fue causante de la peor crisis económica en toda la historia de México, la de 1995, aclaro que dicho Tratado y sus consecuencias no fueron 100% culpables de que se detonara esa crisis, pero sí contribuyó mucho y también el hecho de que nos hemos olvidado ¿quiénes somos? Y ¿a dónde queremos llegar?, es decir, ¿cómo es posible que durante la segunda mitad del Siglo XX, México era reconocido como un gran aportador al Derecho Internacional y defensor de los derechos de los países en vías de desarrollo ante los abusos de los países desarrollados?, ¿en qué momento perdimos no solo eso sino el rumbo como país? Pero no es momento de lamentarnos ni tampoco es mi intención politizar el tema, simple y llanamente considero en mi humilde opinión que, así como se fundamentan los Tratados Internacionales en Materia Comercial, ya sea los TLC o los ACE, con el artículo XXIV del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT de 1994), que es uno de los diversos Acuerdos que conforman a la Ronda de Uruguay, Tratado Constitutivo de la OMC, también debemos hacer lo propio con la Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados, máxime si no tenemos el mismo desarrollo económico, social, académico, científico y de investigación que nuestras contrapartes, ello con el objetivo de proteger no solamente nuestra Soberanía sino también que alcancemos una verdadera independencia económica y así el Comercio Internacional en verdad cumpla con su fin axiológico de ser palanca del desarrollo de los países, pongo un ejemplo práctico y real, la Aduana de Nuevo Laredo, Tamaulipas es la que mayor volumen de operaciones de comercio exterior lleva a cabo a nivel fronterizo en América Latina, al grado de que se le conoce como “La Capital Aduanera de América Latina”, sin embargo el nivel de vida y desarrollo de la ciudad completa deja mucho que desear y lo mismo pasa con Reynosa, también en Tamaulipas. Entonces ¿qué estamos haciendo mal? Justamente ignorar lo que comenté en líneas precedentes y es que, así como se nos exige que observemos y respetemos el referido Artículo XXIV del GATT de 1994, debemos hacer lo propio con la multicitada Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados, muy en concreto con los artículos 18 y 19 que merece mucho la pena transcribirlos y analizarlos dada su importancia y esencia, miren por favor:
“ARTÍCULO 18
Los países desarrollados deben aplicar, mejorar y ampliar el sistema de preferencias arancelarias generalizadas, no recíprocas y no discriminatorias, a los países en desarrollo de conformidad con las conclusiones convenidas pertinentes y decisiones pertinentes aprobadas al respecto dentro del marco de las organizaciones internacionales competentes. Asimismo, los países desarrollados deben estudiar seriamente la posibilidad de adoptar otras medidas diferenciales, en las esferas en que ello sea factible y apropiado y de manera que se dé a los países en desarrollo un trato especial y más favorable a fin de satisfacer sus necesidades en materia de comercio y desarrollo. En sus relaciones económicas internacionales los países desarrollados tratarán de evitar toda medida que tenga un efecto negativo sobre el desarrollo de las economías nacionales de los países en desarrollo y que haya sido promovido por las preferencias arancelarias generalizadas y por otras medidas diferenciales generalmente convenidas en su favor.”
(Énfasis añadido).
“ARTÍCULO 19
Con el propósito de acelerar el crecimiento económico de los países en desarrollo y cerrar la brecha económica entre países desarrollados y países en desarrollo, los países desarrollados deberán conceder un trato preferencial generalizado, sin reciprocidad y sin discriminación, a los países en desarrollo en aquellas esferas de la cooperación internacional en que sea factible.” (Énfasis añadido).
Lo anterior es muy sencillo, fíjense bien lo que les quiero decir, esto es UNA PREFERENCIA ARANCELARIA EQUITATIVA, término que humildemente me permití acuñar para explicar mejor la esencia de estos dos preceptos:
Es aquí cuando el Derecho Internacional debe de evolucionar, ya que si el mismo nació para garantizar una sana convivencia entre los Estados ¿por qué ser pasivos y permitir semicolonias disfrazadas de libre comercio? La Soberanía no se condiciona ni se negocia. Ahora, otra cosa muy, muy importante que no debemos ignorar, claro que las inversiones extranjeras son bienvenidas, pues generan empleo y confianza en el país, pero una cosa muy distinta es hacer negocios e invertir en un país que no es el suyo y otra muy diferente que esos inversionistas extranjeros y/o las empresas transnacionales pretendan modificar el Marco Jurídico de acuerdo a sus necesidades para hacer en los países en vías de desarrollo destino de esas inversiones, lo que no se les permite hacer en sus países de origen que ya son naciones desarrolladas, algo que también se contempla en la Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados y también la Doctrina se ha pronunciado al respecto, como lo es la Cláusula Calvo o la Doctrina Estrada.
México tiene una gran tarea por hacer para seguir aprovechando de los Tratados Internacionales en Materia Comercial que celebre y la respuesta la tenemos en la Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados, ya en ediciones pasadas escribí algo sobre la relación comercial con China y la prohibición ilegal que se nos hace en el artículo 32.10 del T-MEC, bueno pues modernicemos el Convenio Comercial celebrado con ese país y publicado en el Diario Oficial de la Federación el Viernes 04 de Julio de 1975 si queremos tener una relación comercial más madura con China y, sobre todo, ser muy cuidadosos con lo que ya mencioné y hacer valer LA PREFERENCIA ARANCELARIA EQUITATIVA.
La moraleja es que el Comercio Exterior no es el villano de la Historia definitivamente, el peor enemigo que tenemos es la ignorancia, el desconocimiento y las divisiones absurdas y palurdas entre nosotros, es tiempo de cambiar nuestro futuro y ser la potencia mundial que podemos ser.

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