• El CPPI del Banco Mundial mide eficiencia operativa por tiempo de permanencia de buques, mientras el ranking de DNV y Menon Economics evalúa competitividad integral del ecosistema portuario.
Dos de los principales índices globales de puertos de contenedores publicaron resultados con ganadores distintos entre 2025 y 2026, evidenciando que la competitividad portuaria no puede medirse con una sola variable.
El Índice de Desempeño de Puertos de Contenedores (CPPI), elaborado por el Banco Mundial y S&P Global, ubicó al puerto de aguas profundas de Yangshan, que sirve a Shanghái, como el número uno del mundo en eficiencia operativa por tiempo de permanencia de buques.
En contraste, el informe Leading Container Ports of the World, desarrollado por DNV y Menon Economics, colocó a Singapur como el mejor puerto de contenedores del mundo, bajo una metodología más amplia que considera infraestructura, conectividad, productividad, sostenibilidad e impacto global.
La diferencia entre ambos resultados responde a una razón central: cada índice mide una dimensión distinta del desempeño portuario. El CPPI se enfoca en una métrica operativa específica: cuánto tiempo permanece un buque en puerto, desde su llegada hasta la conclusión de sus operaciones. Bajo este enfoque, se premia a los puertos con mayor rapidez en carga, descarga y atención de embarcaciones.
Por su parte, el ranking de DNV y Menon Economics evalúa 160 puertos a partir de 35 indicadores distribuidos en cinco pilares estratégicos. Su análisis no se limita a la velocidad de operación, sino que incorpora la calidad de la infraestructura, la conectividad con rutas internacionales, la productividad del puerto, sus avances en sostenibilidad y su relevancia dentro del comercio global.
Esta divergencia muestra que preguntar cuál es el “mejor puerto del mundo” puede llevar a conclusiones incompletas si no se define primero qué se busca medir. Un puerto puede destacar por mover buques con rapidez, pero no necesariamente contar con el ecosistema logístico, tecnológico o sostenible más competitivo. Del mismo modo, un puerto líder en conectividad e impacto global puede no ocupar el primer lugar en tiempos de permanencia de buques.
Para los equipos de comercio exterior, esta diferencia metodológica es relevante al momento de diseñar rutas de importación y exportación. Los rankings globales ofrecen referencias útiles, pero no sustituyen el análisis específico de cada cadena de suministro, naviera, terminal, tipo de mercancía y frecuencia de servicio.
En el caso de México, donde puertos como Manzanillo, Lázaro Cárdenas y Veracruz son clave para el comercio internacional, comprender estas metodologías permite tomar decisiones más informadas. El CPPI responde qué tan rápido se mueve un buque dentro del puerto; el ranking de DNV y Menon responde qué tan competitivo es el ecosistema portuario completo.
La lección para las empresas mexicanas es clara: los rankings deben utilizarse como herramientas de referencia, no como respuestas definitivas. La mejor ruta logística será aquella que combine eficiencia operativa, conectividad, costos, confiabilidad, sostenibilidad y datos propios de desempeño.
FUENTE: Staff