Análisis del comportamiento de la inversión extranjera en el 2025 y parte del 2026 en México

Por medio del presente artículo se examina un tema de gran relevancia para la economía nacional: la inversión extranjera, entendida como un componente fundamental para medir el desempeño de un Estado tanto en el ámbito interno como en el contexto internacional. En este sentido, resulta importante destacar que la economía mexicana se beneficia ampliamente de los flujos de capital que logra captar, especialmente por su posición geográfica estratégica y por la red de acuerdos comerciales que ha suscrito con diversos países.

La inversión extranjera constituye un elemento toral para el crecimiento económico, ya que permite la entrada de capital, promueve la generación de empleos y favorece la transferencia de tecnología. Asimismo, impulsa el desarrollo de infraestructura, fortalece la competitividad del país y facilita una mayor integración de las empresas nacionales con los mercados internacionales.

Desarrollo.

La inversión extranjera significa la transferencia y colocación de capital o recursos económicos por parte de inversionistas extranjeros, que pueden ser personas físicas, morales o gobiernos, en otro país, con la finalidad de obtener ganancias o lucro. Se trata en un concepto económico clave para el crecimiento económico de una nación, pues normalmente, y con la inversión, se acompañan otros conceptos cómo son: la transferencia de tecnología, la creación de empleos y el crecimiento de infraestructura local en un país, como pueden ser: carreteras, aeropuertos, puertos, entre otros rubros.

Entre los beneficios que pueden observarse con la inversión extranjera, se tienen a saber, los siguientes aspectos:

La transferencia y colocación de capitales en otro país, lo cual, conlleva riqueza que no ha sido generada en el Estado que recibe la inversión.

Permite a los países receptores integrarse a las cadenas de suministro globales y diversificar sus economías, integrando la industria nacional con la competencia internacional.

Al generar riqueza, sobre todo en la creación de nuevas empresas, o bien, en la capitalización de estas, lo anterior, se traduce en la generación de empleo y capacitación, y mayor uso de la fuerza de trabajo local.

Transferencia de tecnología, y ello, se genera en la medida que los inversionistas extranjeros, llevan consigo nuevos conocimientos, técnicas, capacidades, máquinas y equipos, que se van acoplando en los países que reciben dicha inversión.

Desarrollo de infraestructura, y ello se traduce en sentar las bases de infraestructura básica que permita la implementación de nuevas empresas y las tecnologías que conllevan, lo cual, se observa en la necesidad de crear o actualizar, vías de tránsito, tales como carreteras, ferrocarriles, puertos, aeropuertos, así como, en el requerimiento para dotar de mayor energía –a modo de guisa, electricidad-, a las empresas según sus requerimientos.

La inversión extranjera puede realizarse bajo una adecuada explotación de los recursos naturales.

Clases de inversión extranjera.

En términos generales, la inversión extranjera puede adoptar dos formas:

1. La Inversión Extranjera Directa (IED) se caracteriza por ser una modalidad de inversión que se efectúa a mediano o largo plazo. A través de ella, se crean e instalan nuevas empresas con capital proveniente de otros países. Posiblemente, se trata de una de las formas de inversión que mayores beneficios genera, ya que permite la creación de empleos, la transferencia de tecnología y el aumento de la producción industrial y de servicios en un país.

En términos generales, se advierte que los beneficios de la IED se reflejan en toda la economía nacional. Por medio de esta, se incrementa el comercio internacional, lo cual contribuye al fortalecimiento, desarrollo y financiamiento de las empresas. Asimismo, aumenta las oportunidades de empleo, la competitividad nacional e internacional, la generación de tecnología y el grado de productividad de las empresas.

De acuerdo con la Universidad ESIC, los tipos de Inversión Extranjera Directa se traducen en:

Inversión Greenfield. Se usa para crear desde cero nuevas instalaciones o negocios en el país receptor. Por tanto, el inversor extranjero construye infraestructuras, como fábricas, oficinas o centros de investigación, que necesite para empezar a operar en un país. Las personas que trabajarán en estas instalaciones serán nacionales del país receptor y normalmente estrenarán la sede de la inversión en cuestión.

Fusión y adquisición. En este caso, la empresa extranjera adquiere una participación significativa o la totalidad de una empresa que ya existe en el país receptor. Se compran acciones o se produce la fusión con empresas locales para que el inversor extranjero pueda entrar en el mercado en alguna actividad que ya está establecida con los clientes de la zona.

Reinversión de utilidades. Ocurre cuando la empresa extranjera que ya opera en el país receptor quiere reinvertir sus ganancias en el lugar donde se ejecuta el negocio en lugar de devolverlas al país de origen. Generalmente, suelen destinarse para expandir la capacidad de producción, mejorar las infraestructuras o introducir nuevas tecnologías.

Inversión horizontal. Significa la expansión de una empresa a un país extranjero para llevar a cabo actividades similares a las que ya se dedica en el país de origen. Por tanto, sirve para aquellas empresas que tienen un producto líder en su país y quieren expandirlo a otros países de la misma forma.

Inversión vertical. Tiene lugar cuando la empresa invierte en otro país distinto del suyo para integrar su cadena de suministro. Se puede desarrollar de dos formas: hacia atrás: Invirtiendo en proveedores, y hacia delante: Invirtiendo en distribución o ventas.

Inversión conglomerada. La empresa inversora invierte en un país extranjero en un sector que no está relacionado con el negocio que desarrolla en el país de origen. Se usa para diversificar el portafolio de productos.

Brownfield. En lugar de construir desde cero, la empresa extranjera adquiere o alquila instalaciones existentes en el país receptor para rehabilitarlas y mejorarlas.

Transferencias de cuentas entre empresas. En este supuesto, se observa que las empresas pueden transferirse recursos entre sí, y también se alude a los créditos o transferencias de liquidez entre una empresa matriz y su filial en el extranjero, cuestiones que se consideran como IED.

Inversión Extranjera Indirecta (IEI). Se traduce en una inversión que se realiza a corto y mediano plazo, regularmente, al respecto, es de destacar que la inversión extranjera indirecta, también llamada como inversión de cartera o de portafolio, se genera cuando un inversionista extranjero proporciona capital para empresas o sociedades nacionales o incluso para gobiernos, con un ánimo de lucro, pero, sin buscar alcanzar el control administrativo o la gestión de estos.

Al respecto, debe indicarse que la Inversión Extranjera Indirecta no genera la creación de empresas, ni tampoco prevé el otorgamiento de transferencia de tecnología o de maquinaría, y principalmente se está en presencia de inversiones de corto o mediano plazo, esto, en cuanto a su temporalidad.

Los tipos de Inversión Extranjera Indirecta se tratan de:

a) Inversión en el Mercado de Valores (Acciones). Implica la compra de acciones de empresas extranjeras, a través de la bolsa de valores en un país.

b) Títulos de Deuda y Bonos (Gubernamentales o Corporativos). Se trata de la adquisición de bonos emitidos por gobiernos o empresas privadas foráneas.

c) Fondos de Inversión y Fideicomisos. Contempla el uso de capital extranjero que ingresa a través de intermediarios financieros –fondos, mutuos, etc.-.

La inversión extranjera en México en el 2025 y 2026.

Una vez examinado el significado de la inversión extranjera, así como sus distintas modalidades, resulta oportuno analizar la evolución que dicha inversión ha tenido en México durante los años 2025 y 2026.

Estadísticas en el año 2025.

De acuerdo con el Gobierno de México, particularmente la Secretaría de Economía, informó que, al cierre de 2025, México recibió 40,871 millones de dólares de Inversión Extranjera Directa (IED), que, según se indica, se trata de la cifra más alta observada en un ejercicio anual. Este resultado implica un crecimiento de 10.8% respecto a la cifra originalmente publicada, al cierre de 2024, manteniendo así una tendencia creciente por quinto año consecutivo.

Igualmente menciona la Secretaría de Economía que con respecto al total de los flujos de IED que ingresaron a México en 2025, la reinversión de utilidades registró la mayor participación, con un 67.7% del total, seguida por las nuevas inversiones, con un 18.0%, mientras que las cuentas entre compañías representaron el 14.3% restante.


El comportamiento de los tipos de inversión, en comparación con el año anterior, fue el siguiente:


Las nuevas inversiones crecieron 132.9%, al pasar de 3,168 mdd en 2024 a 7,378 mdd en 2025, siendo la modalidad de inversión la que imprimió mayor dinamismo al flujo de IED total.


Por su parte, se indica que la reinversión de utilidades registró una leve contracción, equivalente a -3.7% anual, al pasar de 28,710 mdd a 27,650 mdd, derivada de una mayor distribución de dividendos.

Finalmente, las cuentas entre compañías registraron un crecimiento anual de 17.0%, al pasar de 4,994 mdd en 2024, a 5,844 mdd en 2025, lo cual se asocia con las dinámicas de reorganización de capitales en grupos corporativos.

Durante el cuarto trimestre de 2025 se comenta que se registró un flujo de IED de -5,026 millones de dólares, principalmente asociado al pago de dividendos y operaciones financieras de empresas mexicanas con sus afiliadas en el exterior. Este comportamiento no refleja cancelaciones de inversión. La variación fue compensada por nuevas notificaciones de IED materializada en los primeros tres trimestres del año, que sumaron 4,991 millones de dólares. En consecuencia, el ajuste neto al cierre de 2025 fue marginal (-35 millones de dólares) respecto a lo reportado al tercer trimestre, sin alterar la tendencia positiva que consolidó el récord histórico de flujos de IED hacia México.


Estadísticas parciales en el año 2026.


De acuerdo con la Secretaría de Economía, se tienen los siguientes datos:

En el primer trimestre de 2026, la reinversión de utilidades fue e lprincipal ponente de la IED en México, con 22,222 mdd (94.2% del total), con un crecimiento de 33.5% respecto al mismo periodo del año anterior (16,647 mdd). Este rubro refleja la confianza de los inversionistas extranjeros en las ventajas competitivas que les ofrece el mercado mexicano, motivándoles no solo a mantener, sino a expandir sus capacidades productivas actuales.


Por otro lado, el rubro de las nuevas inversiones registró un flujo de 1,705 mdd, equivalente al 7.2% del total del trimestre, con un crecimiento de 7.5% respecto al mismo periodo del año anterior (1,586 mdd).


Finalmente, las cuentas entre compañías registraron un monto de -336 mdd, representando -1.4% del total, derivado de un mayor flujo de pagos de obligaciones de deuda u otorgamiento de préstamos de los inversionistas extranjeros en México a sus matrices en el extranjero, gracias a un entorno de mercado que les permitió generar altos niveles de ingresos y liquidez en sus operaciones (ver Diagrama 1)

 


Consideraciones en torno al comportamiento de la inversión extranjera en México.


Como podrá observarse el rubro de inversión extranjera en México, de acuerdo con los datos ofrecidos por la Secretaría de Economía ha ido creciendo en los años de 2025 y parte del 2026, lo cual, significa buenas noticias para la economía nacional en términos generales.


No obstante, lo anterior, se estima importante tener en cuenta algunas consideraciones en torno al ingreso de capital extranjero a México, ya que este presenta ciertos focos amarillos de alerta.


En primer lugar, si bien las cifras son alentadoras, debe ser objeto de análisis el hecho de que la mayor parte de la inversión extranjera en nuestro país se concentra en la llamada reinversión de utilidades. Si bien esto no es negativo, lo cierto es que se trata de utilidades generadas por empresas ya establecidas en el propio país, las cuales permanecen y se reinvierten en México.

En este sentido, cabe destacar que, en 2025, la reinversión de utilidades representó el 67.7% del total de la Inversión Extranjera Directa, mientras que, en el primer trimestre de 2026, dicha reinversión representó el 94.2% del total de la IED.

En otro contexto, la llegada de nuevas inversiones, en el 2025 representó el 18% de la IED, y en el primer trimestre de 2026, dicho rubro ha constituido el 7.2%.

Por otra parte, se dice que las transferencias de cuentas entre empresas comprendieron en el 2025 un 14.3%, en tanto que, en el primer trimestre del 2026, dicho concepto representó un -1.4% de la IED.

Atendiendo al origen del capital, debe tenerse en cuenta que América del Norte representó en el 2025, 9,060.7 millones de dólares, en tanto que, para el 2026, han llegado 11,104.7 millones de dólares, lo cual, significa que se trata de la principal fuente de inversión que recibió México en cuanto al origen del capital.

En segundo lugar, la Unión Europea representa la segunda fuente de ingresos para México, por lo que, en el 2025, se recibió de dicha área 6,176.1 millones de dólares; y en el 2026 en el primer trimestre, ingresaron 4,836.5 millones de dólares.

De acuerdo con el Gobierno de México, en 2025 la inversión extranjera proveniente de otros países representó 2,261.8 millones de dólares. En tanto, durante el primer trimestre de 2026, dicho concepto alcanzó 3,390.1 millones de dólares.

Respecto de los señalamientos anteriores, debe considerarse que la reinversión de utilidades constituye el concepto de mayor peso dentro de la inversión extranjera en México. Asimismo, se advierte que la mayor parte del capital que ingresa al país proviene de América del Norte, principalmente de los Estados Unidos de América.

En este contexto, resulta preocupante que el rubro de las nuevas inversiones sea mucho menor en términos porcentuales que el de reinversión de utilidades, y ello es debido, a que el país a la fecha no ha podido lograr atraer nuevos capitales y empresas que se traduzcan en mayores puestos de trabajo que generen a su vez la entrada de tecnología.

Lo referido en el punto anterior, se hace notar, máxime que México se supone estaría captando grandes montos de capitales por la vía del nearshoring.

Por otra parte, debe tenerse en cuenta que la mayor parte del capital proveniente de la inversión extranjera en México tiene su origen en América del Norte. Este punto resulta relevante y, al mismo tiempo, preocupante, toda vez que los Estados Unidos de América han manifestado recientemente su intención de no prorrogar, por ahora, la vigencia del T-MEC. Dicha situación podría generar incertidumbre y ejercer presión sobre los flujos de inversión hacia México.

El país quizás deba promover en mayor grado su imagen y proyección en el contexto internacional, a fin de estar en posibilidad de atraer mayores inversiones, originarias de diversas latitudes en el contexto internacional.

Posiblemente sea momento de que nuestro país realice las adecuaciones legales y administrativas necesarias a fin de atraer nuevas inversiones extranjeras, facilitando su ingreso, adoptando para ello medidas legales, fiscales y administrativas que promuevan la misma.

Asimismo, resulta importante tener en cuenta que, ante una posible renegociación del T-MEC —y a pesar de los acontecimientos recientes—, el tema de la inversión extranjera debe considerarse como un elemento indispensable dentro de la discusión. Lo anterior, debido al peso e importancia que dicho concepto tiene para la región de América del Norte y, de manera particular, para México.

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