Posicionamiento de CONCANACO SERVYTUR sobre el récord de exportaciones: que el éxito exportador se traduzca en empleo formal y seguridad social sostenible

Desde CONCANACO SERVYTUR México reconocemos el nuevo máximo histórico de exportaciones reportado por el INEGI: 664,837 millones de dólares en 2025 (+7.6%) y un superávit comercial de 771 millones de dólares, el primero desde 2020. Es una señal clara: México tiene capacidad productiva, talento y una posición estratégica en el comercio global.


Pero el siguiente paso es el más importante: que ese éxito se sienta en el bolsillo de las familias y en la fortaleza del mercado interno. No basta con crecer “hacia afuera”; México necesita convertir el dinamismo exportador en más empleo formal, mejores condiciones laborales y bienestar sostenible, sin asfixiar a quienes sostienen la economía real.


Este récord se explica principalmente por el desempeño manufacturero: las exportaciones manufactureras representan alrededor del 91.5% del total y crecieron 9.8% anual, con un impulso notable de las manufacturas no automotrices, que sumaron 423,027.1 millones de dólares (+17.3%). Al mismo tiempo, hay contrastes que exigen lectura estratégica: las exportaciones automotrices cayeron -4.2% (aprox. 185,791 millones de dólares) en un entorno de ajustes e incertidumbre en el mercado de destino.


En este contexto, CONCANACO SERVYTUR subraya un principio de política pública: la seguridad social debe ser sostenible y de alcance universal, porque de ella dependen salud, vivienda, retiro y servicios sociales. Y eso requiere una base de formalidad más amplia. Sin formalidad, no hay financiamiento suficiente para un Estado social fuerte.


Ahora bien, para ampliar esa base hay que decirlo con claridad: hoy ser formal en México es costoso, complejo y muchas veces desincentivante, especialmente para micro, pequeñas y medianas empresas y negocios familiares. El reto no es solo legal; es institucional: debemos dejar atrás la idea de que el empleador es adversario. El empleador formal es un aliado estratégico del bienestar, porque sostiene nómina, cumple obligaciones y mantiene estabilidad en comunidades enteras.


También hay una realidad que ya se está moviendo: si elevamos costos sin transición, sin incentivos y sin simplificación, el mercado laboral se ajusta por sustitución tecnológica. La productividad puede crecer, sí, pero no necesariamente al ritmo del empleo formal, si la formalidad se vuelve inalcanzable. Cada vez más negocios, ante cargas excesivas, optan por automatizar procesos, usar tecnología e inteligencia artificial en lugar de contratar más.


Aunado al debate de la jornada de 40 horas, existe un factor estructural que no puede ignorarse: la carga regulatoria y el costo total del empleo formal. Hoy, además del salario, la contratación formal incorpora una suma de cuotas, contribuciones, impuestos asociados y obligaciones administrativas que, en la práctica, encarecen contratar, presionan la nómina y desincentivan la formalidad, especialmente en micro, pequeñas y medianas empresas y en los negocios familiares.


Mientras el marco regulatorio trate al empleo como un costo fiscal y no como una inversión social, el resultado será predecible: menos contratación formal, más informalidad y una aceleración de la automatización para sustituir mano de obra, en lugar de generar nuevos puestos de trabajo.


Por eso, este debate debe hacerse con visión de país: México necesita un marco que haga atractiva la formalidad, viable el crecimiento del empleo y competitivo al aparato productivo con reglas claras, simplificación regulatoria e incentivos a la productividad.


Desde CONCANACO SERVYTUR refrendamos nuestra disposición al diálogo tripartito para consolidar una agenda nacional que combine competitividad con bienestar: más exportaciones, sí; pero también más formalidad, empleo de calidad, empresas sostenibles y economías locales fuertes.


FUENTE:  CONCANACO SERVYTUR 

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